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Historia de los perros de agua o turco andaluz.

Historia de los perros de agua o turco andaluz

El perro de agua español, antiguo turco andaluz, tiene un origen innegable en esta comunidad desde donde se expandió a toda España. 

La existencia del perro de agua en la Península Ibérica está documentada por algunos autores portugueses y españoles desde el siglo X, dando lugar al actual pdae y al cao portugués.

Algunos autores mencionan que aparecieron durante la dominación musulmana, otros sostienen que a finales del XVIII, debido a la gran actividad merina con Australia en barcos de nacionalidad turca. Sea como sea, con el paso del tiempo se convirtió en un perro de carea en Andalucía, de ayuda para la caza en las marismas o un gran colaborador en barcos de pesca. Posiblemente fueron La Mesta y el mar quienes extendieron los antiguos perros pastores hacia la cornisa cantábrica quedando aislados del resto, que estaba mayoritariamente en el sur.

Este perro destaca por sus tareas pastoriles como perros de carea; en las marismas como cobradores, en las costas andaluzas o cantábricas embarcándose en naves, auxiliando en diversas tareas de pesca o formando equipo de trabajo con el hombre.

El perro de agua, de gran inteligencia, está dotado de una excelente salud y es capaz de aprender de forma natural las condiciones de su trabajo. Se trata de una raza de una rusticidad y capacidad de adaptación enormes, ya que se amolda con mucha facilidad tanto a los climas fríos y húmedos del Norte, como a los calurosos del Sur de la Península. 

La preservación hasta nuestros días de los caracteres genéticos del Perro de Agua Español, sin prácticamente ninguna merma de los mismos, ha sido gracias a su versatilidad. Así encontramos perros cazadores, pescadores, de salvamento (unidad de bomberos), contra drogas en aduanas (policía y guardia civil), detectando cebos envenenados (guardia forestal), para terapias (psicólogos, psicoterapeutas, hospitales….), para pruebas de trabajo, obediencia, agility y cómo no, por su gran vínculo familiar con sus dueños y sobre todo con los niños, como perfecta mascota o animal de compañía.

El perro de agua es fiel, obediente, alegre, laborioso, valiente, equilibrado y muy pacífico, pero no olvida si alguien le es hostil a él o a los suyos, pues tiene muy desarrollado  el sentido familiar. Le encanta jugar, que le acaricien, que su amo le hable. Le gusta la compañía de otras mascotas y cuidar y jugar con los niños. Tienen gran capacidad de aprendizaje por su extraordinario entendimiento, y se amolda fácilmente  a diferentes situaciones y temperamentos.

 

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